Customizando no significa adaptando al gusto de Custo

miércoles, 26 de mayo de 2010

Muchos son los que hoy en día comparten sus vivencias, opiniones o conocimientos a través de la red y, más concretamente, mediante algunas de las diversas plataformas de blogs que existen: wordpress, lacoctelera, blogia y un largo etcétera de posibilidades para postear lo que queramos y de forma totalmente gratuita, es más, incluso podemos ganar dinero si nos lo montamos bien. Una de las plataformas que no he mencionado es quizás la más extendida y la única que soporta mi blog, Blogger. Ser la más conocida y utilizada le confiere una mayor calidad de aplicaciones y multiplicidad de posibilidades adicionales.
Una de las características más reseñables de esta plataforma es el enorme abanico de opciones para convertir el blog en algo propio, nuestro, identificativo con nuestros gustos o nuestra personalidad.

En este blog desde el que me meto en vuestros ordenadores podéis observar muchos elementos que he ido añadiendo según los descubría, así encontramos Feevy (donde colocar enlaces a tus blogs favoritos),Twitter (la red social de la cultura SMS), GoEar (una radio gratuita en Internet donde escuchar música; aquí con una de mis playlist) y un contador de visitas para saber cuanta gente ha encallado en este puerto.

La suerte de Blogger es que pertenece a Google y las posibilidades de incluir gadgets y widgets y demás parafernalia son infinitas (todos sabemos la cantidad de puertas que abre tener enchufe en esta vida) Otra de las cosas que nos permite hacer es cambiar la plantilla. Aquí os hago referencia lugares donde encontrar la plantilla perfecta y cómo incluirlo en vuestro blog.

Comenzamos con Blogmadeinspain.com. Por un módico precio de 26 euros, te hacen una plantilla personalizada para tu blog. Pero además tienen unos cuantos modelos que te peudes descargar gratuitamente. Es importante que las imágenes que forman parte de la plantilla las alojes es tu propia cuenta de Flickr, y las redirecciones desde allí, para que blogmadeinspain no se cuelgue.

También puedes buscar como blogger templates en google o directamente añadiendo la url deluxetemplates.com

Si no quieres perder la mitad de tu vida mirando modelos de plantilla, puedes seleccionar las características que buscas para tu blog, como por ejemplo el número de columnas, el color o incluso el tema del diseño que puede ser desde una foto del reguapo Pattinson mordiendo algún pescuezo, una simpática foto de un perro o dibujos de tipo Emo.

Una vez elegida la plantilla, tienes que descargar el archivo .zip a tu ordenador, descomprimirlo y tener en cuenta que el archivo decisivo para completar al proceso tiene un apellido que no se te debe olvidar .xml

Seguidamente entras en tu blog y te diriges con paso decidido al menú de administrador, en la parte de diseño pinchas sobre la pestaña Edición HTML y después en Descargar plantilla completa. Guardas el archivo y clicas en examinar, seleccionas el archivo previamente extraído (acuérdate del apellido). Le das a subir y ante el cartelito de advertencia mantienes los widgets proque nunca se sabe.

Si eres más bien escéptico te diré que mi blog está basado en una de esas plantillas de la primera referencia que te he dado (pero de los gratuitos... ¡que soy estudiante!) con la diferencia de que cambié la foto de cabecera -que creo recordar que era una agenda, unos bolígrafos y un café- para que se adaptase a la perfección a mi blog y por eso busqué, en la configuración html, dónde estaba el archivo .jpg (y así saber cómo se llamaba la foto) así que subí mi foto de espinete a imageshack y luego copié los datos html que allí me facilitaban para poder insertarla y así es como conseguí ubicar a espinete presidiendo mi blog. !Sí, señor¡

Por cierto, customizar (viene de la palabra inglesa costumer, cliente) tiene una opción propiamente castellana (o española, que aquí nadie se aclara) que es personalizar... pero es que customizar me daba más juego para el título chorra de hoy =)

Dame tecnología que quiero morir...

viernes, 21 de mayo de 2010

Parece difícil de creer que hace 50 años sólo los ricos se pudieran permitir un coche, que hasta hace dos décadas las fotos fueran en blanco y negro y para cambiar la televisión tuvieras que levantarte cada vez y pulsar el botón en el propio aparato... por aquel entonces la situación era bien distinta: pocos canales y sin mando a distancia, el sueño de cualquier anunciante.

Hoy en día las cosas son muy diferentes, no sólo porque todo el mundo va motorizado, o porque las cadenas intercalan contenidos en las pausas publicitarias para evitar migraciones de espectadores o porque la gente cree que cuantas más fotos suba a una red social con una copa en la mano mejor se lo pasa... No se trata de eso, el mundo ha cambiado ante nosotros de manera espectacular y no nos damos cuenta (al menos los de mi generación) porque no hemos vivido años conscientes de su ausencia.

Recuerdo cuando mi madre era la única que tenía álbumes y álbumes de fotos, su único capricho. Cuando tener ordenador portátil era el ejemplo claro de ser alguien importante o un teléfono móvil parecía reservado a los ejecutivos... hoy en día los sofisticados cachivaches que tenía James Bond los regalan por asistir a unas conferencias en cualquier Universidad.

Pero reflexiono sobre ello y aunque indudablemente entrañan un elemento positivo, también me preocupan sobremanera. La insatisfacción, el ánimo coleccionista, caprichoso de las personas sale a relucir... estamos más que nunca dejándonos llevar por modas, publicidades y ansias de estar a la última, de ser como todo el mundo, de no quedarnos atrás en la digitalización universal a la que estamos asistiendo. Me doy cuenta de que tenemos duplicados y triplicados dispositivos electrónicos que repiten funcionalidades... acumulamos cacharros que se diseñan con una obsolescencia programada para obligarnos a comprar otro igual dentro de unos meses.

Tenemos un móvil para hablar, grabar vídeos, jugar, chatear, realizar fotografías, conectarnos a Internet, navegar con el GPS, escuchar música y conectarnos a la radio; tenemos un iPod para escuchar música y oír la radio, ver vídeos y almacenar fotografías; tenemos una cámara para realizar fotografías, almacenarlas y grabar vídeos; tenemos una videoconsola (Xbox, PS3, PSP) con la que podemos jugar a videojuegos, reproducir vídeos y hasta ver la televisión; tenemos reproductores Blu-ray, radios convencionales, portátiles notebooks para llevar, portátiles tamaño estándar para uso individual y ordenadores de sobremesa para toda la casa...
¿Quién necesita todo esta multiplicación? ¿Nosotros? Desde luego que no, estamos engañados y seguimos el juego porque nos entretienen, nos hace sentir mejor pulsar con el dedo en nuestro móvil aunque sea una involución tecnológica... nos gusta comprar tecnología, nos gusta consumirla y renovarla y, sí, es genial que podamos conectarnos a Internet desde la selva amazónica, pero para cuando vayamos a darnos cuenta vamos a estar rodeados de tecnología... y de nada más.


"Sólo cuando el último árbol esté caído, el último río envenenado y el último pez atrapado te darás cuenta de que no puedes comer dinero"




Tomando parte en la revolución digital


Como parte de una asignatura de la carrera tenemos la tarea de realizar un conocimiento experimental de las posibilidades de la red y así, quizás, poder sacarle el máximo rendimiento a todo lo que nos ofrecen desde el prisma periodístico.

Aquí nos encontramos con infinidad de posibilidades, de opciones y de información que desborda nuestra capacidad de procesamiento (y en mi caso, muchas veces también la de mi cutre ordenador) pero que nadie se asuste... esto está controlado.
En el contexto de lo digital y lo informático, aquellos que sepan manejarse entre la marea cibernética que nos viene encima serán los que salgan a flote y consigan una ubicación laboral y, quién sabe, tal vez tengan una revelación que les lleve a iniciar un proyecto con el que hacerse de oro (para muestra los jóvenes creadores de Google, la empresa más valorada del mundo)

En este proceso de alfabetización digital - en el que probablemente lo más complejo sea acordarse de los nombres de usuario y contraseña de todas y cada una de las redes y plataformas que hay que manejar- nos adentramos de la mano del libro de Mark Briggs 'Periodismo 2.0' que, a pesar de ser de 2006 no ha perdido mucha vigencia en el ámbito de Internet, aunque sí en lo que se refiere a tecnologías y usos.
En cualquier caso, he aprendido un par de cosas sobre este mundo: las posibilidades son infinitas y aunque sólofuéramos capaces de aprovecharnos de un 20% de los que se nos ofrece a diario en Internet de forma gratuita superaríamos con creces al mayor de los sabios del Renacimiento... pero, para qué engañarnos... perdemos demasiado tiempo con tonterías (o quién sabe si las tonterías son lo realmente importante) En definitiva, ya tengo cuenta en Yahoo!, en Flickr! y he incorporado un par de direcciones a Del.icio.us

... anda que no se arrepentirán en Yahoo! de haber dejado escapar a Google...

http://www.flickr.com/photos/50417832@N06/4627322364/?edited=1

http://delicious.com/oloraperromojao

El crítico de cine no come palomitas

martes, 18 de mayo de 2010

Hay quien tiene muy claro lo que va a ser en el futuro, otros lo deciden en la adolescencia y quien está a punto de acabar una carrera y a medias con otra y todavía no sabe ni por dónde sale el sol por las mañanas (eso viene a resumir lo que siente la que suscribe)
En todo caso, una de las cosas que más me llaman la atención es trabajar para un medio escrito: revista, periódico... eso me da igual. Pero puestos a escribir sobre algo, me encantaría hacerlo sobre cine.
por Maite Iniesta

A continuación os voy a ofrecer íntegra mi crítica a la película The Lovely Bones.

Quizás ésta llegue con un poco de retraso (el filme se estrenó a principios de año), pero es que se trata de la pieza que he presentado al concurso de crítica cine de la Guía del Ocio, o lo que es lo mismo, este trabajo tiene un objetivo bien claro: conseguir una beca como crítica de cine en un medio dedicado al ocio y entretenimiento de tipo artístico.

Nadie sabe si ganaré o no, pero para mí, al menos, ya es un paso haberme presentado sabiendo lo difícil que es esto, máxime cuando conozco a muchísimas personas infinitamente más capaces que yo para enjuiciar una película. Pero bueno, aquí queda mi aportación... que no se diga que no lo he intentado.

A ver qué os parece... ¡Deseadme suerte!

EN LA TIERRA MEDIA ESTO NO PASABA

Sorprende ver a Peter Jackson (El Señor de los anillos) embarcado en una historia real aunque inventada, quizás mil veces narrada pero con un trasfondo distinto; al menos ése era, en la mente de todos, el punto de partida.

La película The Lovely Bones debe su argumento a la novela homónima (traducida al español como Desde mi cielo) escrita por Alice Sebold. Sin embargo, aún me cuesta creer qué debió pensar la autora de tan magnífica obra al ver en imágenes lo que ella creó en su mente. Probablemente en su película habría más humanidad y menos fanfarria.

Sin duda, el director no ha sabido estar a la altura de las expectativas. Con una materia prima brillante y con un elenco de excepción, Jackson ha jugado demasiado con las enormes posibilidades que la tecnología le ponía ante sus ojos y se ha dejado llevar por un lirismo esteticista vacío de contenido que le resta magia y crudeza a partes iguales a una historia tan conmovedora como brutal.

En lugar de seguir el relato magistral de Sebold, la historia se va perdiendo en escenarios ya vistos (Más allá de los sueños, Contact, Big Fish), en un mundo de fantasía que ni siquiera es original ni aporta nada nuevo a este relato. La música más que acompañar y añadir valor a las secuencias las satura, las contamina acústicamente, dando un toque melodramático a un material que, por sí solo, sería capaz de remover en su asiento al más impasible de los espectadores.

Los mayores méritos del filme son la secuencia en que Lindsey (la hermana de la protagonista) entra en la casa del asesino, en silencio y, sin añadidos, crea una atmósfera asfixiante. También el personaje de una excéntrica, ebria y presumida abuela que introduce el contrapunto cómico en una familia a la que habían despojado de vida. Mención aparte merece, a mi juicio, la actuación de Stanley Tucci, que interpreta de forma soberbia un papel complejo y arriesgado, dando vida al pervertido asesino que mutila tanta vida a su paso. Un papel valiente interpretado de forma espeluznantemente genial.
En definitiva, un trabajo pasable con una dirección mediocre que camufla una historia llena de fuerza, de odio, de venganza, de amor y de esperanza. Un cuento sobre la vida, contado desde la muerte.

En su próxima película, Jackson debería considerar una vuelta a mundos donde abigarrados efectos especiales no tornen chabacana una historia de hermosas palabras, de sentimientos profundos... porque, amigos, esto en la Tierra Media no pasaba.