Hay quien tiene muy claro lo que va a ser en el futuro, otros lo deciden en la adolescencia y quien está a punto de acabar una carrera y a medias con otra y todavía no sabe ni por dónde sale el sol por las mañanas (eso viene a resumir lo que siente la que suscribe)
En todo caso, una de las cosas que más me llaman la atención es trabajar para un medio escrito: revista, periódico... eso me da igual. Pero puestos a escribir sobre algo, me encantaría hacerlo sobre cine.
por Maite Iniesta
A continuación os voy a ofrecer íntegra mi crítica a la película The Lovely Bones.
Quizás ésta llegue con un poco de retraso (el filme se estrenó a principios de año), pero es que se trata de la pieza que he presentado al concurso de crítica cine de la Guía del Ocio, o lo que es lo mismo, este trabajo tiene un objetivo bien claro: conseguir una beca como crítica de cine en un medio dedicado al ocio y entretenimiento de tipo artístico.
Quizás ésta llegue con un poco de retraso (el filme se estrenó a principios de año), pero es que se trata de la pieza que he presentado al concurso de crítica cine de la Guía del Ocio, o lo que es lo mismo, este trabajo tiene un objetivo bien claro: conseguir una beca como crítica de cine en un medio dedicado al ocio y entretenimiento de tipo artístico.
Nadie sabe si ganaré o no, pero para mí, al menos, ya es un paso haberme presentado sabiendo lo difícil que es esto, máxime cuando conozco a muchísimas personas infinitamente más capaces que yo para enjuiciar una película. Pero bueno, aquí queda mi aportación... que no se diga que no lo he intentado.
A ver qué os parece... ¡Deseadme suerte!
A ver qué os parece... ¡Deseadme suerte!
EN LA TIERRA MEDIA ESTO NO PASABA
Sorprende ver a Peter Jackson (El Señor de los anillos) embarcado en una historia real aunque inventada, quizás mil veces narrada pero con un trasfondo distinto; al menos ése era, en la mente de todos, el punto de partida.La película The Lovely Bones debe su argumento a la novela homónima (traducida al español como Desde mi cielo) escrita por Alice Sebold. Sin embargo, aún me cuesta creer qué debió pensar la autora de tan magnífica obra al ver en imágenes lo que ella creó en su mente. Probablemente en su película habría más humanidad y menos fanfarria.
Sin duda, el director no ha sabido estar a la altura de las expectativas. Con una materia prima brillante y con un elenco de excepción, Jackson ha jugado demasiado con las enormes posibilidades que la tecnología le ponía ante sus ojos y se ha dejado llevar por un lirismo esteticista vacío de contenido que le resta magia y crudeza a partes iguales a una historia tan conmovedora como brutal.
En lugar de seguir el relato magistral de Sebold, la historia se va perdiendo en escenarios ya vistos (Más allá de los sueños, Contact, Big Fish), en un mundo de fantasía que ni siquiera es original ni aporta nada nuevo a este relato. La música más que acompañar y añadir valor a las secuencias las satura, las contamina acústicamente, dando un toque melodramático a un material que, por sí solo, sería capaz de remover en su asiento al más impasible de los espectadores.
Los mayores méritos del filme son la secuencia en que Lindsey (la hermana de la protagonista) entra en la casa del asesino, en silencio y, sin añadidos, crea una atmósfera asfixiante. También el personaje de una excéntrica, ebria y presumida abuela que introduce el contrapunto cómico en una familia a la que habían despojado de vida. Mención aparte merece, a mi juicio, la actuación de Stanley Tucci, que interpreta de forma soberbia un papel complejo y arriesgado, dando vida al pervertido asesino que mutila tanta vida a su paso. Un papel valiente interpretado de forma espeluznantemente genial.
En definitiva, un trabajo pasable con una dirección mediocre que camufla una historia llena de fuerza, de odio, de venganza, de amor y de esperanza. Un cuento sobre la vida, contado desde la muerte.
En su próxima película, Jackson debería considerar una vuelta a mundos donde abigarrados efectos especiales no tornen chabacana una historia de hermosas palabras, de sentimientos profundos... porque, amigos, esto en la Tierra Media no pasaba.

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