El metro de Madrid, siempre controvertido, siempre polémico. Según algunos se trata del mejor transporte bajo tierra del mundo, por delante del norteamericano, el francés o el británico; y aunque esto parezca el principio de un chiste, no lo es.
Es un metro caro y mal acondicionado, cuyas líneas más transitadas (la línea 1 y la línea circular- o línea 6) son tan antiguas como el propio transporte, y es que en este Madrid de Gallardón existen excelentes estaciones, máquinas, vagones y televisiones de plasma en las paradas, eso sí, las que responden a estas características no son las que utilizan millones de personas, sino las que son utilizadas por un minoría de pasajeros.
Así que nos encontramos ante una disyuntiva de difícil solución: para evitar los odiosos atascos, el indeseable efecto invernadero y el horrible proceso de búsqueda de aparcamiento se nos aconseja que tomemos el transporte público. Este transporte que cogemos está la mayoría de las veces abarrotado y las otras ocasiones está averiado. En esas ocasiones en que todo sale bien se siento uno completo, más ligero, más calmado y es que no siempre es fácil tener paciencia.
El problema lo tenemos con las tarifas y el método de cobro y las combinaciones de transportes. Ya podrían aprender de Barcelona en este sentido. Para la Comunidad de Madrid una persona deja de ser joven el verano anterior a cumplir los 21 años... cosa rara cuando en todas partes podemos leer o hablar sobre algún joven de 30 años... pero no es eso lo peor - aunque ya sólo sea bastante lamentable- la cuestión es que no se favorece el uso combinado de los transportes y además de ser caro nos encontramos con que utilizando metro y bus en un mismo trayecto que cubre la misma zona, hemos de pagar dos viajes en lugar de cobrar por tiempos como en el caso de Barcelona.
Según este sistema catalán, se cobra por uso del transporte público en un determinado período de tiempo, es decir, que aunque no tengas un abono, puedes emplear varios transportes en tu trayecto, combinándolos para llegar a tu destino, y sólo te cobrarán el primer transporte que tomes en tu largo y aburrido trayecto.
Madrid es obras, Madrid es atacascado, Madrid es gente con siempre prisas, Madrid es sucio y ruidoso... al que le guste Madrid lo disfrutará; el que tenga que vivir en Madrid lo sufrirá... el que venga a Madrid lo comprobará.
Y no se olvide: más de mil cámaras velan por su seguridad (pero sólo velan por ella, porque no evitan que la pongan en peligro)
Es un metro caro y mal acondicionado, cuyas líneas más transitadas (la línea 1 y la línea circular- o línea 6) son tan antiguas como el propio transporte, y es que en este Madrid de Gallardón existen excelentes estaciones, máquinas, vagones y televisiones de plasma en las paradas, eso sí, las que responden a estas características no son las que utilizan millones de personas, sino las que son utilizadas por un minoría de pasajeros.
Así que nos encontramos ante una disyuntiva de difícil solución: para evitar los odiosos atascos, el indeseable efecto invernadero y el horrible proceso de búsqueda de aparcamiento se nos aconseja que tomemos el transporte público. Este transporte que cogemos está la mayoría de las veces abarrotado y las otras ocasiones está averiado. En esas ocasiones en que todo sale bien se siento uno completo, más ligero, más calmado y es que no siempre es fácil tener paciencia.
El problema lo tenemos con las tarifas y el método de cobro y las combinaciones de transportes. Ya podrían aprender de Barcelona en este sentido. Para la Comunidad de Madrid una persona deja de ser joven el verano anterior a cumplir los 21 años... cosa rara cuando en todas partes podemos leer o hablar sobre algún joven de 30 años... pero no es eso lo peor - aunque ya sólo sea bastante lamentable- la cuestión es que no se favorece el uso combinado de los transportes y además de ser caro nos encontramos con que utilizando metro y bus en un mismo trayecto que cubre la misma zona, hemos de pagar dos viajes en lugar de cobrar por tiempos como en el caso de Barcelona.
Según este sistema catalán, se cobra por uso del transporte público en un determinado período de tiempo, es decir, que aunque no tengas un abono, puedes emplear varios transportes en tu trayecto, combinándolos para llegar a tu destino, y sólo te cobrarán el primer transporte que tomes en tu largo y aburrido trayecto.
Madrid es obras, Madrid es atacascado, Madrid es gente con siempre prisas, Madrid es sucio y ruidoso... al que le guste Madrid lo disfrutará; el que tenga que vivir en Madrid lo sufrirá... el que venga a Madrid lo comprobará.
Y no se olvide: más de mil cámaras velan por su seguridad (pero sólo velan por ella, porque no evitan que la pongan en peligro)

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